DÍA 1: EL COMIENZO DE PURA ABUNDANCIA
Este primer día de voluntariado nos levantamos con ganas de descubrir los macroinvertebrados que vagan por el Eresma… pero primero debíamos pasar tiempo en el CENEAM, conociendo su gran labor de carácter técnico-ambiental.
En el centro nos lo pasamos muy bien con el educador Julio, quien nos mapeó verbal y visualmente la Sierra de Guadarrama y nos explicó las limitaciones de uso, el aprovechamiento maderero que rodea el parque y cómo la sociedad convive con ello. Fue bastante entretenido. Además, tenían juegos de mesa de préstamo en su biblioteca y nos llevamos uno: Codex. Pronto lo probaremos.
Al mediodía descubrimos la auténtica experiencia segoviana en el restaurante La Tomasa. Catamos verdaderos manjares locales, todo un festín que compartimos entre todos mientras dialogábamos sobre refranes y palabras típicas de nuestros lugares de procedencia (Andalucía, Aragón, Madrid, Catalunya…). Total, que cayeron mazo de risas y nos quedamos más que satisfechos con los copiosos platos del menú.
Con la ilusión que nos habían transmitido las técnicas del CENEAM por la conservación, emprendimos la corta pero hermosa caminata hacia los puntos de muestreo. La comida bajó, hicimos la suficiente digestión y allá que nos pusimos a aprender cómo realizar cada prueba fisicoquímica, de caudal y de fauna.
Patos, perros y humanos andaban por ahí viendo cómo aprendíamos… Todo fue genial. Terminamos cansados pero satisfechos y flipando al poder ver tantas familias de macroinvertebrados en un pequeño tramo de río.
Podemos venir de diferentes ramas, ya sean de ciencias o de letras, pero hemos formado un muy buen equipo de campo. Ya por la noche estuvimos de cháchara un rato… filosofando, como dice Iara jajaja.












