Día 4: 4 de agosto de 2017: Dejamos por unas horas el cambio climático para conocer otros proyectos en la zona y sus gentes

Nuestro voluntariado no puede pasar por Picos de Europa sin conocer otros proyectos, ni sus gentes y forma de vivir en el medio rural. La mañana tuvo sensaciones agridulces. La visita a los lagos, en un día soleado, nos dejó impresionantes vistas. Un paisaje único, donde desarrollar un proyecto maravilloso: la reintroducción del quebrantahuesos en Picos de Europa.

Ganadería en los Lagos de Picos de Europa

La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos ha trabajado muy duro para ello. Muchos años de trabajos preparatorios, conociendo en profundidad el hábitat de los Picos de Europa, analizando los riesgos para la supervivencia de estas aves y desarrollando actuaciones para hacer más fácil la llegada de estas maravillosas aves necrófagas, únicas en el mundo por alimentarse de huesos.  Los últimos años, de incógnitas y temores por el resultado del proyecto, para llegar a estos tiempos, con más de 15 quebrantahuesos volando por Picos de Europa, un gran éxito, fruto del minucioso trabajo de todos sus profesionales. Huevos aragoneses, tienen ahora una oportunidad para volar, conocer las altas cumbres cantábricas, buscar su pareja en la cordillera cantábrica, en definitiva, poder vivir en un entorno que añoraba ver nuevamente esta majestuosa ave.

Voluntariado de ACA en los lagos de Picos de Europa

 

Un par de quebrantahuesos nos saludaron en la lejanía, mientras caminábamos por el camino de Belvín. Una fortuna que será habitual en los próximos años.

Pasear por los lagos en agosto, nos genera cierta inquietud. La gran afluencia de público hace que la visita no sea tan especial. Sin embargo, un debate interno  aflora en nuestra mente.  Un Parque Nacional es muchas veces, la primera incursión en la naturaleza de muchas personas. Quién no recuerda caminar por sus veredas, siendo pequeños, acompañados por nuestros padres. Descubriendo las maravillas que nos esconde, haciendo crecer una semilla en nuestro interior, que ha cuajado en lo que somos.  Pero la cantidad de gente que puede pasar por los lagos en estos días, no nos deja indiferente.

Visita Fundación QUebrantahuesos

Sensaciones agridulces nos acompañan hasta llegar al valle del Mazuco, en la Sierra del Cuera. Los tiempos se paran, la vida pasa más lentamente, sentimos los pulsos de la naturaleza, aunque sea brevemente, antes de retornar a nuestra vida vertiginosa y ruidosa de las grandes ciudades.

Primera parada a reponer fuerzas en el Restaurante El Roxín que forma parte de Asturias Sostenible, una iniciativa de pequeños productores asturianos, unidos para proporcionarnos productos de gran calidad, obtenidos como antaño de una tierra generosa y espectacular, como es la asturiana.

Finca la Portiella

Continuamos nuestra andadura por la Finca La Portiella donde Xuan Valladares nos descubre el lento transcurrir de la naturaleza, tal como sucedía hace cientos y miles de años. El ganado subiendo a los puertos en verano. Pastos comunales donde el ganado aprovecha un recurso como la hierba, tan escaso en otros territorios, mientras los pastos más bajos crecen y son segados para alimentarlos en invierno, cuando ya la nieve cubre las cumbres y los animales se recogen en zonas más bajas y benignas.  Un ciclo ancestral que se repite año tras año, mientras el saber se transmite de generación en generación, en el que gran número de organismos conviven con este ciclo en una armonía que ya nos gustaría tener en nuestras ciudades. Mariposas, anfibios, murciélagos, multitud de insectos, aparecen ante nuestros ojos mientras recorremos la finca.

Curioso contraste con el moderno fluir de la sabiduría a través de internet y redes sociales. Un oficio, el de ganadero, en proceso de cambio, que está recogiendo aspectos buenos de la actualidad, permitiendo hacer llegar de forma directa al consumidor productos de gran calidad, producidos de forma sostenible, con un simple pulso de nuestros dedos, un “click” como se dice ahora.

Productos de la tierra

Un día completo, que concluye con el traslado del voluntariado a la cabecera del Cares, al Valle de Valdeón, en la vecina provincia de León.