Educación ambiental en la Boca del Asno durante el voluntariado en Sierra de Guadarrama

Comenzamos el tercer día en el PN de Guadarrama ascendiendo río arriba a los dos muestreos que vamos a hacer durante el día. Cientos de efemerópteros vuelan por encima del agua en busca de su nueva fase vital, en el agua, cientos de larvas caen en nuestras redes, ya empezamos a familiarizarnos con ellas y a reconocerlas fácilmente. El merecido premio es un paseo hasta la Laguna Grande de Peñalara, adentrarnos en el Parque Nacional y coger altura es la mejr forma de conocer el Parque y ver cómo va cambiando el paisaje, valles enteros cubiertos de pinos, dan paso a una vegetación más austera en la alta montaña, turberas, resistentes enebros y algún pino retorcido por el aire que aguanta estoicamente el rigor de los inviernos. 


Durante el viernes, cuarto día de voluntariado, nuestra rutina en el río nos depara una pequeña sorpresa, descubrir algo que nunca habíamos visto antes. Hace calor y la temperatura del agua anima a meterse en ella. Durante los muestros, encontramos nuestro primer díptero de la Familia Athericidae. Completamos el día hablando de la importancia de las rapaces nocturnas y de conservar bosques mixtos, autóctonos y poblados de viejos árboles que les sirvan de refugio. Finalizamos la actividad con un paseo por las inmediaciones acompañados de los sonidos nocturnos.

El sábado visitamos la Boca del Asno, donde celebramos actividades para las familias visitantes del parque. Durante el día, celebramos una yincana en la que niños y adultos nos acompañan a descubrir el mundo de los macros y la importancia que tienen como bioindicador de la calidad de las aguas. En la actividad aprenden que no tienen que tirar basuras, los efectos negativos de hacer presas en el río y se familiarizan con un montón de extraños nombres de los macroinvertebrados que viven en el agua. La actividad cuenta con la participación de muchos niños y familias ¡muchas gracias por acompañarnos!. Después de comer, volvemos a la tranquilidad de los ríos a continuar las labores del voluntariado, durante las que encontramos un hermoso ejemplar de efímera de la Familia Potamanthidae, que los voluntarios cariñosamente bautizan como Gambi y "adoptan" como mascota del voluntariado.